Yearly Archive 2020

PorTCH

“El compromiso social en territorios alejados de la metrópolis cobra hoy una relevancia especial”

Conversamos con Rodrigo Moraga Bravo, gestor cultural y creador de Curicó quien desarrolla su trabajo en las artes escénicas con foco en el teatro musical.

Rodrigo es arquitecto y gestor cultural de la Pontificia Universidad Católica de Chile, estudió interpretación de canto, performance y técnica vocal en Broadway Center Academy, Nueva York. Actualmente es director de diversos elencos artísticos en Curicó, entre ellos; Coro del Estadio Español, en el “Instituto del talento, artes vocales y performance” de la Corporación Cultural de Curicó, Camerata Vocal y la Compañía de Teatro y Coro de niños marista.

Con el objetivo de revelar la música en las artes escénicas, en el año 2014 Rodrigo funda la Consultora “Ludicoral de Arte y Educación”, donde logra implementar diversos proyectos de didáctica musical infantil y teatro musical con participación ciudadana a través de fondos públicos y privados.

¿Cuál es tu primer acercamiento a las artes escénicas?

Insondable y prístino el recuerdo de un rol en teatro musical viene a mi memoria. Tenía diez años y mi madre dirigía un montaje en su colegio. Por primera vez me sentí conectado a un espacio múltiple que cobraba diversas dimensiones. Físicamente sentía el calor de los focos en el cuerpo, pero mentalmente estaba inmerso en una ficción de cuentos, y en el alma, las energías despertadas por una audiencia viva interactuando, hacía que cada átomo de energía movilizara esa pequeña e infantil intimidad.

Sin saberlo, aquella intensidad de la vivencia marcaría mi devenir como creador de futuros escenarios para nuevos niños de diez años, de cinco o de sesenta… Quise replicar esa sensación ahora en otras almas, que sintieran, que experimentaran, que tuvieran la oportunidad de enamorarse de aquello multidimensional, efímero y sublime, como la tuve yo.

¿Cuál es el vínculo entre el territorio en que trabajas y la creación musical?

Como creador, siento que para definir un “vínculo” es imprescindible antes proyectar una línea de trabajo ética, una misión trascendente que guíe tus decisiones y prefigure la maduración de una estética en coherencia. Esta senda debe saber oír a su territorio, el acontecer social de los procesos locales, desde el galope de la victoria del arriero, el canto de un haitiano buscando anunciar su sustento sobre el calor del pavimento o los dedos de aquel pequeñito digitando una escala mayor en su violín. Oír y unir, es la tarea de un director musical, teatral, coreográfico, etc. Unir y ensamblar, no sólo escenas, sino almas y voluntades. El compromiso social en territorios alejados de la metrópolis cobra una relevancia especial porque unir implica vincularse con esa comunidad, el ensamble impacta en la medida que involucra a sus habitantes en potentes vivencias colectivas a través del arte como “instrumento”. Vuelvo al recuerdo del niño de diez años, regalar una “vivencia intensa” entiende el vínculo con el territorio de forma integrativa y formativa. La estética de nuestros proyectos como LudiCoral Consultora ha sabido de arrieros, haitianos y violines, los ha ensamblado como elencos en “común-unidad”.

¿Cuáles han sido las fortalezas y debilidades de este trabajo?

Para responder, debo definir aquí dos variables que se cruzan: heterogeneidad y carencia. Primero, nuestro trabajo es un espacio de formación de elencos artísticos vocacionales, compuestos en gran medida por una diversidad de colores, edad, y niveles educativos. Segundo, los elencos son convocados en un territorio que no cuenta con muchos espacios idóneos para que la representación se produzca. Los que existen son pocos y pocos también tienen la fortuna de ocuparlos. Heterogeneidad y carencia, son los polos que nos han movido a buscar recursos para financiamientos y depender de dichas asignaciones para llevar a puerto cada travesía. Esta falta de recursos es una debilidad que nos deja a la deriva muchas veces de las voluntades tanto públicas como privadas. Pese a ello, tenemos la dicha de haber salido a flote y construido un prestigio en la región articulando con diversos actores. Sentimos que hay una valoración hacia esta labor por la misma comunidad de Curicó y alrededores, beneficiaria directa de nuestras iniciativas. El reconocimiento hacia el impacto social generado en el territorio ha sido nuestra principal fortaleza como LudiCoral Consultora, y a su vez, la motivación para seguir fomentando el vínculo desde la participación ciudadana como protagonistas de su propio aprendizaje en el arte.

¿Crees que existe un aislamiento cultural que afecta a las y los creadores regionales? ¿Cómo es el escenario artístico en Curicó?

No hablaría de aislamiento, propiamente tal. Cada día se avanza en articularnos como red de creadores y espacios donde compartir nuestras propuestas. Veo con optimismo que la virtualidad ha derribado fronteras geográficas aumentando los alcances de proyectos particulares en cuanto a audiencias. De hecho, hoy más que nunca estamos conectados y en dinámicas dialogantes para visibilizar y parametrizar el arte. En Curicó específicamente, los artistas y creadores hemos debido modificar los soportes acostumbrados para que funcionen en la bidimensión del dispositivo móvil como nuevo escenario que marcará el devenir de las vanguardias digitales. Aún estamos en ese proceso de entender sus ventajas y desventajas, indagando en metodologías para enriquecer y desplegar nuevos constructos, pero confiados en llegar a buen puerto luego del golpe de timón que ha significado este confinamiento para todos y todas.

¿Cómo ha sido el trabajo artístico en pandemia? ¿Cómo han logrado reinventarse?

Desafiante. Siento que la estrategia yace en flexibilizarte hacia las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Suena sencillo, pero no todos estamos en igualdad de condiciones para enfrentar el cambio de paradigma. Sobre todo, cuando te mueves en la esfera de la energía y el colectivo social. Nada se compara a un ensayo en vivo, al volver a tocar, a conectar en reciprocidad con estímulos físicos que a través de la pantalla se pierden entre algoritmos, delay y una wi-fi deficiente. Pero el confinamiento ha hecho lo propio al regalarnos un espacio para recrear este nuevo dominio.

Con LudiCoral Consultora, colocando el énfasis en la formación y educación artística de diversas comunidades, hemos desarrollado metodologías que asumen las nuevas aulas virtuales, softwares audiovisuales, herramientas de producción y creación de contenido sincrónico y asincrónico en un sistema hibrido pensado para respetar las diferencias en el ritmo de aprendizaje del intérprete, ya sea una canción, una coreografía, un texto. Cada acción pedagógica va dejando evidencias (como nunca lo habíamos conseguido antes) y llegado el momento de la presencialidad, nos encontramos con gran parte del trabajo avanzado en los artistas. Ello ha permitido montar muy rápido obras que en la antigua normalidad hubiesen tomado el doble o triple del tiempo.

Este 22 de diciembre iniciaron la temporada del musical «Escuela de Rock». ¿De qué trata esta obra musical?

Testimonio de lo anterior es esta experiencia apasionante del primer musical que montamos en pandemia. Y curiosamente es un llamado a atreverse, a descubrir nuestro propósito en la vida, venciendo cualquier obstáculo para alcanzar la plenitud. Cuando lo ví en Broadway (en un viaje de estudios hace algunos años atrás) quedé gratamente impactado por su banda sonora, su elenco y la puesta en escena, orientada a un público muy familiar porque incorporaba un número importante de pequeños actores y actrices infantiles como soporte del montaje. La historia se basa en la película homónima, donde un rockero frustrado empecinado en ganar la batalla de bandas, inspira a un grupo de niños y niñas a conseguir sus sueños. Prisioneros de ideales reprimidos, altas exigencias y familias negligentes, deciden embarcarse en una aventura por la música descubriendo un nuevo propósito en sus vidas. Con Andrew Lloyd Webber en los arreglos, este viaje adquiere una mística impresionante y junto al equipo creativo de la Consultora LudiCoral, por encargo de la Corporación Cultural de Curicó, decidimos traducir al español, adaptar partituras, textos y llevar a la escena esta proeza con talentos locales levantando casting, ensayos virtuales y montaje presencial con dos elencos diferentes.

Dejamos en youtube alojada la propuesta del musical «Escuela de Rock» . Por ahí pretendemos tener visitas y preparar terreno para las funciones con público dentro del año. https://www.youtube.com/watch?v=qjzGfJFTbKQ

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Estamos estudiando la posibilidad de realizar un tercer seminario nacional de Didáctica musical infantil integrando las nuevas estrategias digitales descubiertas, proyecto que completaría la trilogía de las adjudicaciones al fondo de la música el 2016, 2018 y ahora el 2022, esta vez con un proceso de resultados parametrizados, que ha dado lindos frutos en jardines y escuelas de la zona central del país, con más de cuatro mil parvulitos musicalizados. Por otra parte, deseamos proyectar varias funciones del musical cuando acabe el confinamiento y poder por fin enfrentarnos a aforos progresivos con los intérpretes de “Escuela de Rock”. A la par, continuaremos nuestra labor en el “Instituto del Talento, Artes Vocales y Performance” de la Corporación cultural de Curicó, formando a intérpretes con sello profesionalizante y sistema hibrido al igual que lo hicimos este año, felizmente exitoso.

PorTCH

«Santiago a Mil le pertenece a la ciudadanía»

Conversamos con Carmen Romero, Directora General del Festival Internacional Santiago a Mil, que en su edición XXVIII nos invita a “Volver a Encontrarnos”.

Santiago a Mil 2021 se llevará a cabo, si las condiciones sanitarias lo permiten, del 3 al 24 de enero, sin embargo, ya han comenzado con una “previa de actividades” entre las que destaca el programa “Territorios Creativos”, programa que busca levantar proyectos en distintos formatos en las 16 regiones de Chile.

Este año sin duda será una edición especial, llena de desafíos y cambios frente a un escenario en donde las personas necesitan volver al teatro presencial.  “Necesitamos los teatros abiertos, es mucho trabajo, pero necesitamos llegar al público, a la gente. A la ciudadanía, porque este Festival es de ellos y de los artistas nacionales e internacionales”.

Considerando que Santiago a Mil es un festival conocido a nivel nacional e internacional, ¿Cuáles crees que han sido los elementos claves para su reconocimiento?  

La insistencia. Nosotros decimos que el teatro, más que resistir es insistir, algo que dijo Raúl Ruíz. Me identifico mucho con eso.

Hacemos este festival, lo hemos buscado, lo hemos rearmado cada año para poder realizarlo. Santiago a Mil le pertenece a la ciudadanía, es algo más allá de nosotros. Todo este rito es posible porque hay una efervescencia, hay un público.  Está la ciudadanía que lo espera, que lo quiere y lo necesita.

En lo internacional, porque nos hemos preocupado de que las cosas que presentamos sean siempre sorprendentes. Mostrar algo que no se ha visto en Chile. Hacemos esto con harto cariño y responsabilidad.

¿Cuál es el sello de Santiago a Mil? ¿Cómo crees que la comunidad los identifica? 

El festival no nos pertenece, es un bien público, se siente así. Esto de estar en la calle y la gente piensa a veces, “quién lo organiza, mira los avisos…” pero sienten que es algo público, lo tienen incorporado. Eso es muy lindo, el ser parte de la ciudad. Así como hay un Parque Forestal, un Cerro Santa Lucía, Cerro San Cristóbal, hay un festival que es de la gente. En Santiago, sobre todo en la Región Metropolitana y también en otras partes de Chile. Eso creo que es un sello.

¿Patrimonio inmaterial?

Totalmente patrimonio, pero de la gente.

¿Cómo han logrado mantenerse vigentes estos casi 28 años? ¿Cuál ha sido la transformación y aprendizaje durante todo este tiempo?

Hay mucho aprendizaje. Nosotras cuando comenzamos éramos solitas, no había muchas actividades en enero. Y hoy día, enero es otro. En Santiago, en Chile hay algo que ebulle, hay una ciudad entera que se transforma.

Hemos aprendido a desprendernos, este año sobre todo que ya no controlamos nada. Cada días es un aprendizaje nuevo, y eso es lo apasionante de esta actividad, este trabajo. El oficio de lo que elegimos. Es desafiante, el festival nunca ha sido uno igual a otro. No tiene una lógica que diga “la curatoría del festival es esta” o “el festival este año va a estar dedicado a…”. Se arma desde otro lugar, se arma con mucha intuición. Creo que hemos sintonizado con lo que sucede en la sociedad porque las obras de teatro en Chile, todas hablan de eso, entonces al ponerlas, darles un poco de luz, basta con eso para que mires y veas lo que existe. En el caso del Teatro Camilo Henríquez por ejemplo, hay una curatoría, el caso de Stephie Bastías nos presentó Paulina Urrutia.

¿Cómo han desarrollado el trabajo local?

Es lo mismo que repetimos en regiones, con el Programa “Territorio Creativo”, que son artistas nuevos, que no conocemos pero que pudimos apoyar pensando en cómo ser internacionales en este año de pandemia que iba a ser difícil, por los viajes. Por ejemplo, ya tenemos a cuatro artistas que ya están en Chile trabajando para enero, son tres argentinos y un español que están trabajando localmente. También, concebimos estas colaboraciones con lo que podríamos convocar. Nosotros podríamos invitar a grandes artistas a conversar con artistas chilenos. La semana pasada, de hecho, Territorios Creativos tenía una conversación con Bob Wilson, dedicada a estos nuevos artistas.

¿Cómo han logrado adaptarse con la sombra del Covid?

El teatro cambia, cambia todos los años. Nosotros regresamos al teatro el 13 y 14 de noviembre en modo presencial y también transmitimos por streaming. Luego hicimos una transmisión desde Uruguay, hemos integrado los radioteatros a nuestra programación. Y el domingo antepasado nos tocaba una obra que iba a estar al aire libre, en el Anfiteatro de Bellas Artes, un radioteatro que íbamos a hacer en vivo. Y no pudimos hacerlo porque estábamos en Fase 2. El Anfiteatro no tenía problemas si estábamos en Fase 3. Pero vamos a hacerla en Valparaíso, porque están en Fase 3 y se puede hacer al aire libre. Y así va a tener que ser.

En las Artes Escénicas hay que tener planificación, justamente por ser un trabajo colaborativo. ¿Cómo se está pensando el Festival para enero, sin saber lo que va a ocurrir?

Lo primero, es que esto es a mil y vamos a todas. Si no se puede, no significa que termina el festival. Si no podemos algo que teníamos planificado y hay que cambiarlo, lo cambiamos. Y se cambia para ayer y listo. Es más fácil decir que no están las condiciones y lo hacemos digital, que ha sido todo un desafío para nosotros, pero ya está, ya hicimos lo digital. Estamos con un equipo en el Teatroamil.tv mirando, viendo, probando, pero eso ya fue. Tenemos que rescatar lo presencial. Si teníamos planificado que todo iba a ser perfecto y ahora no se puede, se hace de otra forma. Andrés Pérez nos decía eso, cuando andábamos haciendo teatro en la calle y había que hacerlo rapidito para que no te llevaran preso, él les decía a los actores cuando miraban para el lado porque venían los “pacos”,  “tu rol es actuar y hacerlo increíble, otra gente va a hablar con carabineros”, así como el rol de quien arreglaba los andamios, era dejarlos impecables porque sino se caía alguien, además de tener que ponerlos en 3 minutos y luego desarmarlos en 5, ese era su rol y tenía que hacerlo perfecto. El de otros, era conversar, mientras pasaba la obra, para que nos dejaran hacer la obra. Yo era de esas, que se quedaba conversando y luego recogíamos entre todos las monedas, porque vivíamos de eso. Era siempre una aventura y en el teatro siento que está ese espíritu también. Es el espíritu que yo tengo, y que trato de que el equipo tenga.

Creo que ésta es una misión, porque cambiamos la vida de las personas y no vamos a dejar de hacerlo, es nuestra manera de insistir, de resistir. Si no tuviéramos este convencimiento de que creamos un mundo paralelo y maravilloso que ocurre en enero, no podríamos hacerlo.

¿Si pensaras en motivar a las personas para que sean parte de este Festival 2021?

Como todos los años, los invito a este festival que cambia, que va con la ola y que no se detiene con el Covid, les pedimos que sigamos siendo ejemplares, que la cultura no es solo saludable sino que es ejemplar. Que nos autocuidemos, usen mascarilla, lávese las manos, respeten el distanciamiento, como yo sé que lo hacen. Y vamos al teatro, a las calles, nosotros volvemos a estar con todos los formatos posibles para cumplir con esta cita secreta que tenemos entre la ciudadanía y el teatro, la danza y las artes.

Los esperamos a todos como siempre. Y si nos tenemos que extender un día más, lo haremos. El Festival va del 3 al 24 de enero: espérennos, prepárense, avísenle a la familia. Estén atentos a nuestro www.santiagoamil.cl al teatroamil.tv y en sus comunas. Y si no estamos ahí, pregúntenle al municipio por qué no estamos ahí. Porque nosotros sabemos que contamos con ustedes, y que la conducta de los teatreros, las personas del mundo del teatro y el público es ejemplar.

Es nuestra reserva, nuestro espacio de autonomía. Los llamo a seguir con ese espacio de autonomía artística y cultural en nuestro mes de enero, que el Covid no nos venza.