“Siento una responsabilidad de hacer cosas en el territorio para descentralizar las artes y la educación”

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“Siento una responsabilidad de hacer cosas en el territorio para descentralizar las artes y la educación”

Nancy Gómez Vargas, actriz, pedagoga y creadora en Pichilemu.

¿Cuál es tu primer acercamiento a las artes escénicas?

Fue en mi período de colegio, de enseñanza media. Me fui a estudiar a San Fernando, ahí participé en un festival de teatro, ese es mi primer acercamiento a la actuación.

Como soy de Pichilemu, había muy poco registro en mí de obras teatrales porque solo se activaba en el verano, y es algo que todavía sucede aquí, hay una activación cultural y teatral, sólo en los veranos. Por tanto, esa única experiencia fue magnífica para mí, donde descubrí que quería dedicarme a esto.

¿Cuál es el vínculo entre el territorio en que trabajas y la creación?

A partir de esa experiencia que fue muy significativa encontré un espacio donde decir cosas. Primero no sabía muy bien qué, porque primero se entra a la universidad solo por el impulso de ser actriz. Después uno descubre que hay opiniones, un discurso y que hacer teatro, no es sólo hacer un personaje en el escenario para traer público, sino que uno quiere trasladarlo y trabajarlo más allá que con esa finalidad.

Respecto al territorio, siempre he querido ocupar Pichilemu y mi tierra para traer los conocimientos que están sólo en Santiago, lamentablemente desde la formación hasta las carteleras teatrales. Tengo puesta la camiseta porque siento que hay una necesidad, tengo 32 años y todavía veo la misma necesidad. Ni siquiera tenemos una escuela artística en la VI Región ni un Liceo Artístico. Siento una responsabilidad de hacer cosas en el territorio para descentralizar las artes y la educación.

¿Cuáles han sido las fortalezas y debilidades de este trabajo?

Una de las fortalezas, es que soy una persona que aguanta mucho y el encontrar buenos “partner” creativos. En el área infantil trabajo con Jeremy Rubio, llevamos cuatro años con el teatro de títeres y hemos hecho a pulso giras recorriendo sectores de Pichilemu, de nuestra región, con el fin de llevar teatro creativo para hacer más críticos a los niños y un poco remecer a través de los títeres.

Las debilidades es que existen recursos monetarios municipales que son gigantes para las personas que vienen de afuera, pero a nivel local, presenta un proyecto y el recurso es pequeño, siendo que éste es tan profesional como el otro. Esa es la problemática que sucede aquí, hay una necesidad de valoración del artista local.

Tu trabajo se centra en tres líneas; infantil, inclusiva y de género. ¿Por qué la elección de las temáticas en tus trabajos?

En el área infantil estudié un diplomado en pedagogía teatral, de “teatro aplicado, salud y comunidad”. Siento que los niños y niñas son el futuro, entonces existe una responsabilidad sobre todo en este contexto, donde están en la casa abandonados, no en su zona de confort como era el colegio y el amigo. Por ejemplo, ahora realicé un taller de teatro online e infantil con aporte voluntario, para pichileminas que no sabían qué hacer con sus hijos. El área infantil me provoca mucha felicidad, y veo una necesidad educativa constante.

En el área inclusiva, hace tres años que trabajo con un profesor sordo nativo. Esto llegó como una necesidad para mí, porque tuve un alumno sordo y no me podía comunicar con él. Entonces me dije, soy una pedagoga y actriz y no me estoy haciendo cargo de verdad de incluir. Porque la verdad es que todos hablan de la inclusión; pero si no aprendes de inclusión no la estás haciendo. Entonces ese choque, de no saber cómo relacionarse con el otro, hizo que me cuestionara si yo quiero ser una profe para todas y todos. Aprendí la lengua de señas, me perfeccioné. Luego me reuní con Cristóbal y le dije: porqué no unimos la lengua de señas y el teatro . Todos nuestros talleres finalizan con una pieza teatral inclusiva lo que me permite tener no sólo un público común que es el oyente, sino que me permite una diversidad de público. Que rico poder entregar a través del teatro y decir que podemos ofrecer una pieza profesional y que sea para un público de verdad inclusivo. Porque hoy, no se hace teatro inclusivo, se hace teatro para oyentes.

¿Cuál ha sido tu último trabajo en temáticas de género?

Esta es la última área que dirigí, que fue un poema, me gusta mucho la poesía. Escribí un poema relacionado al macho, porque conocí a Gabriela Marín, ella es una chica de quién lamentablemente abusaron en San Fernando y su caso me remeció mucho. A eso se sumó que durante la pandemia subieron los casos de femicidio. Me vi en la necesidad de hacer una protesta con mi arma que es el arte. Generé una convocatoria grande, me escribieron más de 50 mujeres para estar en ese video, pero como no podía editarlos todos, me quedé con las primeras siete. El resultado lo pueden ver en mi Instagram. Soy mujer y creo que hay que buscar las maneras, me encanta las que han encontrado las chicas que es a través del canto o ir a la calle. Pero mi protesta y revolución fue un poco más violenta. Me decían que el video les provocaba un distanciamiento, pero lo fuerte y lo realmente terrible es que los femicidios existen y no se acaban. Esta es parte de una trilogía que se llama “Féminas” que son cápsulas audiovisuales donde escribo poemas e invitó a mujeres, sin la necesidad que sean actrices. La idea es que esto se transforme en una obra también.

¿Crees que existe un aislamiento cultural que afecta a las y los creadores regionales? 

Primero quiero agradecer el espacio, y que ojalá sea algo que no se acabe. Siento que el artista regional siempre tiene una carencia, que lamentablemente todo está centralizado. Espero que estos espacios se expandan, yo lo agradezco mucho. Pero a la vez les digo, ustedes que están tan centrados allá y que tienen teatros, bibliotecas, un sin fin de cosas que acá en este contexto no se tienen, el único apañe es este. Difundir, unir creativamente y, porqué no generar un espacio formativo y de colaboración. Agradezco este espacio, lo encuentro tan necesario, agradezco al Teatro Camilo Henríquez y espero que contagie a más centros culturales y comencemos a desprender a otros artistas que necesitan el espacio, tal como otros artistas de Santiago. Que rico que exista esta instancia, pero que no se acabe. 

Cuéntame un poco sobre “Oveja negra”

El desarrollo de “Oveja negra” es que voy a cruzar la domesticación de una oveja con la domesticación que nos han impuesto por años a las mujeres. Es la domesticación animal con un cruce a la domesticación de género. Me gusta mucho el teatro experimental y jugar con las miradas. Las chiquillas se van a transformar en ovejas, pero lo que quiero plasmar es cómo por ser mujer te quieren domesticar constantemente ; si no eres mamá no eres mujer y un sinfín de cosas que te impone la sociedad hasta el día de hoy. Si bien estamos sacando la voz, nos siguen matando. En eso estoy trabajando ahora, creo que saldrá en enero. Lo vamos a grabar en diciembre, también hice una convocatoria virtual, son 20 mujeres en un corral, además lo voy a cruzar con la danza butoh.

Otra cosa que estoy haciendo es radioteatro, que he querido revivir este espacio con mi colectivo Submarino. Vimos que la poca cultura se estaba apagando y como por la pandemia no se podía ir al Centro Cultural necesitábamos llegar a los hogares. Rescatamos historias locales, las transformamos en un texto dramatúrgicamente teatral y las llevamos al radioteatro. Se llama “Pichilemu y sus misterios” y se transmite en la “Radio Entre Olas de Pichilemu” 93.1 FM todos los miércoles a las 18:30 horas.

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